MARATON DE SEVILLA 2014, por Javier Castañer

En compañia de Abel AntonOtro campeon, Martin Fiz

 

Si por algo elegí el maratón de Sevilla fue precisamente porque me encanta la ciudad, su clima, su alegría y porque es el más llano de Europa. Entrar a un Estadio para poner punto y final a una maratón es una sensación que sólo se puede superar si ese Estadio es en el que el más ilustre de los maratonianos españoles ABEL ANTÓN entró, ante el delirio de los miles de espectadores,   el primero en el mundial de Sevilla de 1.999.

Posiblemente nunca correré por un circuito tan bonito e impactante como el de la capital andaluza: rápido y céntrico. Poco después del pistoletazo de salida, se abandona La Cartuja y cruzas por los barrios emblemáticos de Sevilla: Triana y Los Remedios y antes del km. 6 pasamos por la Real Maestranza y la Torre del Oro. Después el Estadio del Sevilla y el del Betis y poco a poco, paso a paso, nos acercamos al centro. Correr por el centro de Sevilla es una gozada, y más en la parte más dura, cuando rebasamos el límite del temido muro. Por supuesto, pasar a los pies de la Catedral y de la Giralda por el km. 35,  y poco antes,  dar una vuelta completa por la Plaza del España, cruzas el Parque de María Luisa y llegas hasta la salida del centro por la Alameda de Hércules todo esto arropado por miles de espectadores hace que esos últimos km. sean muy llevaderos y llenos de emoción. La entrada a la meta por el túnel del estadio directamente a la pista de atletismo es tremendamente emocionante.

Participar en el Maratón de Sevilla es una de las mejores formas posibles para conocer desde dentro una de las ciudades más bonitas del mundo. Es un circuito para enamorarte, de la ciudad y del maratón. Eso lo pensamos  los más de 9.000 corredores que entramos en la línea de meta. Por cierto que hice muy buen tiempo y acabé con buenas sensaciones. ¡Volveré, seguro!.