DE QUÉ HABLO CUANDO HABLO DE CORRER

   

    Hace ya un tiempo, en unas de las cenas de hermandad del Club de Atletismo Saltamontes, Emilio me recomendó la lectura de un interesante libro. Una obra de un escritor japonés, Haruki Murakami, de título: “De qué hablo cuando hablo de correr”.

    Haruki Murakami -Kioto, 1949- es un autor de prestigio que ha publicado un importante número de novelas, con grandes ventas. Entre otros títulos: “Crónica del pájaro que da cuerda al mundo”, “Tokio blues”, “After Dark” y el libro de relatos “Sauce ciego, mujer dormida”. Haruki, ha recibido numerosos premios y ha sido distinguido con la Orden de las Artes y las Letras por el Gobierno español.

    “De qué hablo cuando hablo de correr” es un libro diferente. Sobre sus páginas, el autor, reflexiona sobre la influencia que el deporte de correr ha ejercido en su vida y en su obra. Nos acerca los sentimientos y sensaciones de su experiencia personal en el mundo del deporte, de las carreras populares, maratón y triatlón. Y lo hace, desde el punto de vista amateur. Cuenta como sale cada mañana a correr, sus dolores, explica como un día se encuentra con extremadas fuerzas para correr y otros días cae en desilusión y desánimo… Exactamente igual que nos pasa a los corredores populares.

    Con una clara sencillez, Murakami, nos transmite con fuerza, impresiones desde sus comienzos como corredor, entrenamientos diarios, participación en competiciones y la estrecha conexión de su vida como corredor y su vida como escritor.

    La lectura de este libro, tiene un gran valor para los corredores populares y además, ayuda a conocer el interesante día a día de un escritor mundialmente conocido. A lo largo de sus páginas nos deja ver cantidad de consejos y pensamientos:

    Escribe que un corredor, durante las carreras, no dejaba de decir para sus adentros: “El dolor es inevitable, pero el sufrimiento es opcional, depende de uno mismo”.

    “Lo importante es ir superándose, aunque sólo sea un poco, con respecto al día anterior”

    “La mayoría de los métodos que conozco para escribir novelas los he aprendido corriendo cada mañana”.

    Hay una anécdota que cuenta en el libro, que a Rafa Palomar y a mí nos gusta mucho. Murakami cuenta, como fueron sus primeros cuarenta y dos kilómetros en pleno verano ateniense. Corriendo con un calor insoportable y exprimiendo todas sus fuerzas, comienza a imaginarse la cerveza que se va a tomar en cuanto acabe los eternos cuarenta y dos kilómetros… Y cuando está tomándose ya la fría cerveza en un café del pueblo de Maratón, se da cuenta que está buenísima, por supuesto. Pero dice: “la cerveza real no está tan buena como la que yo me imaginaba y ansiaba fervientemente mientras corría. No existe en ninguna parte del mundo real nada tan bello como las fantasías que alberga quien ha perdido la cordura”.

    Este libro, puede ser un buen refresco para las vacaciones estivales, y tomarlo bajo una buena sombra entre chapuzón y chapuzón en la piscina, después de haber corrido unos kilómetros… no tiene precio.

 

@dtorresd6